Baobabs Magazine. Arte Divergente. Menos pantalla, más papel
A veces siento que mi trabajo se ha vuelto una pelea constante contra la perfección. Es agotador vivir con el miedo de que un solo píxel fuera de lugar, algo casi invisible al ojo, termine arruinando metros de material en la impresora. Me paso el día enfocada en que todo encaje, cuidando que las máquinas no fallen, pero en esa batalla la que termina fallando soy yo, porque mi mente ya no puede más.
Estoy cansada de estar pegada al teclado. Me frustra la dependencia de apretar Ctrl y Z una y otra vez para borrar un error digital. Echo de menos lo real, lo tradicional, sentir el papel, ver cómo la goma de verdad se gasta mientras corrijo un boceto, por eso mis apuntes siguen siendo a mano, en libretas o en hojas sueltas.
Es el único momento del día en el que siento que mi creatividad sigue viva y que no soy simplemente una pieza más de un engranaje. El contacto con lo físico me ayuda a no olvidar por qué elegí ser diseñadora.
Para que todo fluya sin interrupciones, alejo todos los elementos que atraigan mucha distracción. En ese momento, pasar el marcador sobre un trazo de lápiz se vuelve un ejercicio de honestidad, acepto que puedo equivocarme y que ese error es lo que me libera del peso del estrés.
Recuperar esta conexión es algo que podemos integrar en nuestra rutina sin necesidad de grandes cambios. Una forma natural de hacerlo es empezar la mañana con unos minutos de dibujo libre, antes incluso de encender la computadora.
No tiene que ser algo bonito o muy detallado, simplemente se trata de mover la mano sobre el papel para despertar la mente antes de entrar en la rigidez de la pantalla. También ayuda mucho el proponerse que cada idea, por muy digital que sea el resultado final, nazca primero en una libreta, resolver los problemas de diseño a mano nos devuelve una seguridad que el software no puede imitar.
Via: SkillShare
Al final de una jornada intensa, dedicar un momento a delinear o colorear de forma rítmica funciona como la señal definitiva de que el trabajo ha terminado.
Es el gesto físico que nos permite soltar la carga de los grandes proyectos, devolviéndonos la calma y la capacidad de concentrarnos en lo que realmente importa, nuestra propia chispa creativa.
Via: TuKit
Instagram: @marlafrg25


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